| INTRODUCCIÓN
En el marco de la Fundación 1º de mayo se constituyó en junio de 2009 el Observatorio sobre el Modelo de Estado y la cohesión social.
La iniciativa parte de la combinación de una inquietud y una necesidad.
Una inquietud largamente compartida en diferentes ámbitos de nuestra sociedad, y también en CCOO, por la manera en que se está produciendo el debate –si es que puede llamársele así- en relación al proceso de descentralización política y a su incidencia en la sociedad y en la configuración y contraposición de los diferentes intereses sociales.
Desgraciadamente, la escasa calidad política y técnica no es exclusiva del debate sobre la dinámica de la descentralización, y más bien es un mal generalizado y que puede afirmarse del conjunto de los debates sociales en España. Pero eso, lejos de ser un consuelo, sólo hace que incrementar esta inquietud compartida. Y de ahí nace también de la necesidad de no dejarse arrastrar al terreno en que se está produciendo el debate. Generando para ello un espacio en el que conocer, analizar, reflexionar y debatir.
Eso es lo que se ha hecho desde la Fundación 1º de mayo, generar un espacio propio para discutir de aspectos como el impacto del modelo de Estado en la cohesión social, y en la eficacia de las políticas que desarrolla. Intentando con ello afianzar la autonomía sindical de CCOO.
Una autonomía que debe hundir sus raíces en la capacidad de disponer de un proyecto social propio, que no subcontrate en terceros la responsabilidad de pensar y proponer, y que parta de la evidencia que nuestra aproximación al debate de modelo de Estado debe hacerse desde nuestra naturaleza de sujeto social que es portador de intereses propios, en el marco del conflicto social.
El Observatorio es también, en este sentido, una apuesta por reforzar la autonomía, la independencia sindical de CCOO.
En un debate que por sus características transversales en términos sociales, y por el lugar en que se plantean los debates -la sociedad y no los centros de trabajo- tiene el riesgo de situar al sindicalismo en una posición de subalternidad social.
Y como quiera que la autonomía precisa de independencia de criterios, y no dependencia a trozos de los criterios de las fuerzas que en cada momento y en cada lugar, son ideológicamente dominantes, de ahí se desprende también la necesidad y oportunidad de generar un espacio para poder desarrollar de manera autónoma nuestra función social.
Estas han sido las reflexiones que han llevado a configurar el Observatorio como un espacio de encuentro de diferentes personas que, por su trayectoria profesional o por sus responsabilidades sindicales, pueden aportar datos, ideas, análisis y reflexiones útiles.
Hemos intentado dotarnos del máximo de capacidades para ello. Aprovechando los estudios y reflexiones que diferentes personas han realizado hasta ahora. Conscientes que este tipo de debates necesitan de la combinación de datos e ideas.
Sobretodo porque los datos sin ideología, convertidos en tecnocracia, son la más peligrosa de las ideologías, porque al negar serlo pretenden eludir el debate social para imponer unos determinados intereses. Y, de otro, la ideología sin datos se convierte en una verdad teológica, de las que no se pueden discutir porque se autoafirman. Un ejemplo muy actual lo tenemos con la “teología de la desregulación” referida al ámbito laboral.
En el terreno del debate sobre el modelo de Estado parece que en ocasiones se confronten dos teologías. La teología de la centralización, que pretende identificar uniformidad con equidad y cohesión, frente a la teología de la descentralización, que pretende identificar proximidad y autogobierno con eficacia y justicia. De esas concepciones teológicas hemos intentado huir durante estos primeros meses de trabajo. VER TRABAJO COMPLETO [DESCARGAR PDF] |