| Contiene tres ensayos históricos. El primero se refiere a los orígenes del 1 de Mayo. En el segundo se estudia el ritual configurado a partir de las celebraciones organizadas por el movimiento obrero. El tercero hace un recorrido por los 120 años de la Fiesta del Trabajo, analizando la variación histórica del contexto en el que se ha venido produciendo, así los cambios en las reivindicaciones expresadas en cada edición de esa jornada. El volumen incluye igualmente una selección gráfica de más de setenta fotografías y carteles, que cubren el período histórico comprendido entre 1910 y 2009; es decir, contiene imágenes de las dos terceras décadas del siglo XX, de la República y la Guerra Civil, del periodo de la dictadura franquista y, naturalmente, de la etapa democrática que llega hasta nuestros días. Cierra el volumen un anexo documental que incluye una selección de 22 manifiestos del 1 de Mayo correspondientes a diferentes épocas, desde el emitido en 1890 hasta el último, en 2009.
INDICE
Presentación, Rodolfo Benito Prólogo: El 1º de Mayo en la era de la globalización, Ignacio Fernández Toxo Introducción, Lucía Rivas El doble origen del 1º de Mayo. La celebración del primer 1º de Mayo en España, Lucía Rivas
Las organizaciones obreras, la celebración del 1º de Mayo y la configuración de un ritual. Análisis de las actividades del 1º de Mayo y su significado, Lucía Rivas
De la lucha por la revolución a la defensa de los derechos. El 1º de Mayo en España a través de sus manifiestos, Ángel Herrerín Imágenes para una fecha: fotografías y carteles del 1º de Mayo en España
Anexo documental: Los manifiestos del 1º de Mayo en España, José Babiano
PRESENTACIÓN
Rodolfo Benito Presidente de la Fundación 1º de Mayo Secretario confederal de Estudios de CCOO
Conmemorar el 120 aniversario de la primera celebración del 1º de Mayo en España, tal y como se hace en este libro, está lejos de ser un ejercicio de nostalgia. En primer lugar, porque existe un evidente hilo de continuidad entre aquel 1º de Mayo de 1890 y hoy. En efecto, pues a día de hoy sigue manteniendo su doble significado. De manera que, por un lado, representa una jornada festiva, de afirmación del trabajo. Por otra parte, continúa siendo un día de lucha por los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Basta, en este sentido, echar un vistazo a las consignas y manifiestos a que ha dado lugar el 1º de Mayo a lo largo de estos ciento veinte años para hacernos una idea del contexto político, económico y social en que se ha celebrado anualmente. De igual modo nos proporciona información precisa sobre las preocupaciones y demandas del movimiento obrero y sindical, año tras año. Así pues, el lazo que anuda el combate por la jornada de ocho horas de 1890 con la lucha contra la primera crisis de la era de la globalización en 2009 sólo ha sido roto por las guerras mundiales en Europa y por la dictadura franquista en España.
En segundo lugar, dada su continuidad y su enraizamiento, el 1º de Mayo es, desde hace ya tiempo, un ritual obrero. Y seguramente, quizás junto al saludo con el puño cerrado y a la bandera roja, el símbolo más universal de la clase trabajadora organizada. La propia fecha elegida en su día para la celebración –el primer día de mayo– se halla cargada igualmente de simbolismo. Situado al comienzo de la primavera en el Hemisferio Norte, que es donde tuvo su origen, el 1º de Mayo representa asimismo la renovación anual de un ideal: la causa de los trabajadores. De la misma manera que en la naturaleza se renueva, con la floración, la vida en primavera.
Por otro lado, más allá de su continuidad y vigencia, y puesto que representa una tradición obrera, el 1º de Mayo tiene una dimensión histórica evidente. Los ensayos, documentos e imágenes de este libro así lo muestran. Pero para nosotros, para las CCOO, esta dimensión histórica representa algunas tareas del presente. Por un lado, nos ayuda a poner en primer plano nuestro pasado, al menos parcialmente.
Y ello resulta hoy muy necesario, puesto que entre las diferentes memorias históricas que aparecen en el debate público compitiendo entre sí, existe una tendencia a invisibilizar la memoria de los trabajadores, de sus luchas y sus organizaciones. En segundo lugar, recuperar nuestra historia, estudiándola y dándola a conocer, es un ejercicio necesario para reforzar nuestra identidad y con ello nuestro sentido de pertenencia al sindicalismo de clase que representa CCOO. Dicho sentido puede muy bien contribuir a combatir los desafíos derivados de la fragmentación social, resultante, a su vez, de tres décadas de globalización neoliberal.
Tiene, pues, mucho interés este libro que ahora presentamos, tanto por lo que en él se puede leer como por lo que se puede ver.
Finalmente, no puede concluir esta presentación sin dejar de mencionar una serie de agradecimientos.
En efecto, pues las imágenes que ilustran estas páginas proceden de los fondos del Archivo de Historia del Trabajo y del Centro de Documentación de las Migraciones de la Fundación 1º de Mayo, de la Red de Archivos Históricos de CCOO, así como de las organizaciones territoriales del sindicato.
Pero además debemos citar en este capítulo a la Fundación F. Largo Caballero, Fundación Pablo Iglesias, Fundación José Barreiro, Archivo Histórico Minero, Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz, Arxiu Municipal de Palma de Mallorca y VEGAP, para reiterar a todos ellos nuestra gratitud.
Lucía Rivas (dir.), 1890-2010. El primero de Mayo en España. 120 aniversario. Madrid, Fundación 1º de Mayo –CCOO. 2010, 230 pp.
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