Inicio        
CDM Sección Emigración Española
     


 Más información

Información general y de servicios

Inventario de la Asociación Popular Artística Casa de España

La Fundación 1º de Mayo firma un convenio de colaboración con la Secretaría de Emigración e Inmigración

Nuevo Catálogo de Publicaciones Periódicas en el CDM

Nuevo tomo de la colección de carteles "Imágenes de la Emigración"

Tercera edición del Catálogo Bibliográfico del CDM

Impacto de los trabajos del Centro de Documentación de las Migraciones

"Historias de la Emigración" inaugura nueva etapa

Emigración y activismo obrero en la dictadura franquista

¿Qué es la Sección de la Emigración Española?
Se presenta la «Guía de Fuentes para el Estudio de la Emigración Española»
Novedades
Enlaces de interés

Boletín 'Historias de la Emigración'

 Versión para Imprimir   Buscar    10/02/2010    

Encuentro de Mujeres Migrantes: España y Europa

El acto, organizado por el CDM de la Fundación 1º de Mayo, se inscribe en el marco de la Presidencia española de la Unión Europea, y se desarrolló el 5 de febrero de 2010 en la Maison des Cultures, en Bruselas. Intervinieron Josefa Marín del Movimiento Asociativo de Emigrantes Españoles en Bélgica, Eulalia Valldosera, artista; Ferrán Cardenal, Consejero Laboral y Ana Fernández Asperilla, en representación del Centro de Documentación de las Migraciones de la Fundación 1º de Mayo. VER BOLETIN DIGITAL DEL ACTO [DESCARGAR PDF]

En la organización del encuentro se ha querido huir de las frías estadísticas y de los discursos políticos, para aproximarnos a la vida cotidiana de las migrantes. Hemos optado por una perspectiva más cálida que combina la mirada temporal de largo alcance que aporta la historia de las migraciones; la mirada del arte,  que nos aproxima al universo de las emociones, de  los sentimientos y las vivencias, y la del testimonio personal de las protagonistas. Esta triple dimensión nos permite visualizar a las mujeres como protagonistas de sus vidas y desterrar la idea de que su papel en las migraciones fue secundario, subsidiario o complementario. Nos parece que contribuimos así a construir  una visión en términos más equilibrados y reales de los movimientos migratorios  contemporáneos, que es, sin duda, uno de los objetivos del Centro de Documentación de las Migraciones de la Fundación 1º de Mayo.   

El Consejero Laboral Sr. Ferrán Cardenal abrió el acto, agradeció esta iniciativa al Centro de Documentación de las Migraciones de  la Fundación 1º de Mayo, así como la invitación para  su presentación. A continuación, Eulalia Valldosera presentó su trabajo Objetos Migrantes (2001-2008).  En él tres inmigrantes que residen en la ciudad de Barcelona hablan del significado de los objetos perdidos, de los conservados o de los que reemplazaron en el curso de su experiencia migratoria. Tras la proyección, Eulalia Valldosera explicó que como artista uno de los principios de su trabajo era reciclar cosas que ya existen. Por ello, esta película es un experimento de viaje, en el que llevó a cabo una labor de investigación. Se propuso penetrar en las casas de mujeres inmigrantes que viven como ella en la ciudad de Barcelona. Se trataba pues de un viaje dentro de su propia ciudad y de una experiencia de intercambio con las mujeres entrevistadas. Como no es una investigadora ni una historiadora ni una antropóloga, según la artista, declara que su método de entrevista no es profesional sino que pretende acceder a la intimidad de las inmigrantes, pues como artistas apela a los sentimientos. Las entrevistadas le hablaron de sus objetos a cambio de no salir en pantalla. Por ello, su entrevista no es al sujeto sino al objeto, que forma parte de un mapa que puede ser común a todos los humanos.

La artista reflexiona sobre como las cosas que poseemos actúan como un mediador entre nosotros y la realidad. Las inmigrantes entrevistadas se dan cuenta del poder que tienen para ellas los objetos comunes. Hace referencia a la similitud de este darse cuenta del poder de los objetos con la explicación de cómo nació la expresión artística, pues según  Plinio El Viejo, la hija de un artesano, que tenía una relación afectiva con un guerrero, que debía marcharse al día siguiente, para recordarle, mientras dormía proyecto con una antorcha su figura y dibujó sobre la sombra su perfil. Se evidencia así la necesidad de recordar a la persona que se marcha, a la persona que emigra. De modo que la relación del inmigrante con los objetos que dejan atrás es más espiritual que la que tienen las personas que no emigran y es una relación similar a la actividad creadora de los artistas.     

Tras agradecer esta visión diferente de lo que poseemos, tenemos o perdemos, en relación con las migraciones femeninas, el Sr. Cardenal cedió la palabra a Josefa Marín, del Movimiento Asociativo de Emigrantes Españoles en Bélgica, que habló de su experiencia como emigrante. 

Josefa Marín comentó que su intervención era muy diferente de la anterior. Ella había nacido en 1933 y tres años después estalló la guerra civil en España. En ese momento, su padre permanecía escondido para evitar la represión de los franquista por no querer ir a la guerra. A su madre, que acababa de dar a luz, al no encontrar a su padre, se la llevaron a la cárcel junto a su hermana, que tenía diez días. Ella y un hermano de nueve años quedaron solos y desamparados. Cuando su madre salió de la cárcel, al cabo de mes y medio, comenzó a trabajar en lo que pudo para mantenerlos y, con sólo diez años, Josefa empezó a trabajar como criada en diferentes casas, a cambio de la comida exclusivamente. Como las tareas que le encomendaban eran las de un adulto, ella no podía realizarlas al ser apenas  una niña, y tuvo numerosos problemas, yendo de una casa a otra. Recuerda también como estaba obligada,  tras terminar el trabajo, a ir a la iglesia a rezar el rosario. Le hubiera gustado que además de enseñarla a rezar le hubieran enseñando a leer y a escribir, que era lo que a ella le interesaba. A la edad de 16 años la situación era tan tensa que se marchó de su pueblo a otra localidad, donde vivió durante seis años con una tía. Allí también trabajó a cambio de la comida. Finalmente, emigró a Barcelona, donde conoció a su marido. Al cabo de dos meses, éste se marchó a Bélgica, pues tenía preparados los papeles para emigrar. A ella la dió a elegir, y optó por irse a Bélgica. Para poder venir, el esposo tuvo que buscar una vivienda y se encontró que los propietarios se negaban a alquilar a extranjeros o a  familias con niños. Por ello, tuvo que ocultar a la casera que su mujer estaba embarazada de cinco meses. Rememora su llegada a Bélgica, completamente sola, y como al principio se ocultaba de la casera para que no viera que estaba en estado. Finalmente, cuando lo descubrió se hizo cargo de la situación y la ayudó mucho cuando su hijo nació. Muy pronto, el bebé enfermó y tuvo que llevarlo al médico y al hospital, con la dificultad de comunicarse en una lengua que desconocía. Un catarro se transformó en bronquitis y  en unas anginas crónicas. Como vivían en una casa que no disponía de unas adecuadas condiciones de habitabilidad: una habitación y un comedor, los servicios sociales inspeccionaron la vivienda, pero no recibió  ninguna ayuda. Tras la recomendación de que sacará a su hijo de aquellas condiciones, lo envió a España  con sus padres. Al cabo de un año de separación, el niño continuaba enfermo y tuvo que desplazarse a Barcelona en busca de un remedio para él. Se detiene en describir el viaje de regreso a España, con su hijo enfermo, que comenzó a llorar en la frontera porque se calló al suelo, mientras le pedían a la madre que abriera la maleta. El guardia civil reprendió al niño, que tenía 18 meses. La madre le preguntó al guardia civil que si tenía hijos, pues en lugar de gritar al niño debería haberle levantado. Le dijo también que tenía corazón de perro y le tiro la llave de la maleta que el guardia le reclamaba. Les dejaron pasar sin abrir la maleta.
El alejamiento de su hijo fue duro y un motivo continuo de preocupación. Cuando regresaron a ver a su hijo, el padre y su madre eran dos extraños para él. El bebé identificaba a sus abuelos como sus padres y rechazaba a sus progenitores. Josefa narra como tuvo la convicción de que su hijo debía regresar a Bélgica con ella, independientemente de las consecuencias que tuviera para su salud,  pues si pasaba otro año en España lo habría perdido definitivamente.  

A pesar de no conocer el idioma y de las dificultades,  la llegada a Bélgica supuso para Josefa ver el cielo abierto. Llegó a un país que le permitía  sacar  todo lo que llevaba dentro. Apenas tres años después se había concienciado políticamente y buscó las organizaciones políticas y las asociaciones que luchaban contra la Dictadura del General Franco. Dice que en la actualidad continua organizada en asociaciones y partidos políticos. Cuando asistía a las reuniones, su marido se quedaba al cuidado del bebé. 

En Bélgica encontró unas condiciones de trabajo más dignas que en España. Primero trabajó en el servicio doméstico y luego en una fábrica de componentes eléctricos. El cierre de la fábrica supuso su  retirada del mercado de trabajo. No obstante, todo lo que ha conseguido, desde el punto de vista material, se lo debe a su trabajo en Bélgica, país en el que se siente integrada y contenta.

A continuación intervino Ana Fernández Asperilla, Doctora en Historia Contemporánea y Coordinadora del Centro de Documentación de las Migraciones de la Fundación 1º de Mayo. Agradeció a los asistentes su presencia, en especial a los invitados de la mesa: el  Agregado Laboral, señor Ferrán Cardenal, la artista Eulalia Valldosera y Josefa Marín, del Movimiento Asociativo de Emigrantes Españoles en Bélgica.   
 
Fernández Asperilla explicó que el Centro de Documentación de las Migraciones de la Fundación 1º al organizar el acto en Bruselas quiere visualizar a las mujeres en los movimientos migratorios. Hace apenas un par de años,  la Universidad Libre de Bruselas, bajo la dirección de la profesora Anne Morelli, organizó dos seminarios internacionales, con el objetivo de poner en valor el papel histórico de las mujeres en los procesos migratorios  políticos y económicos. Por ello, Bruselas era, en el  corazón de la Unión Europea y en este  período de presidencia española, el lugar idóneo para continuar sacando a la luz las migraciones femeninas.

En la organización del acto, El CDM tuvo especialmente presentes a las españolas que protagonizaron el proceso migratorio más masivo desde España a Europa en la segunda mitad del siglo XX, y que, como Josefa Marín, se establecieron en Bélgica. Con este acto queremos rendir un homenaje a las que fueron  emigradas económicas, pero también a las que escaparon de la represión política en España. Tampoco nos olvidamos de sus hijas, miembros de la segunda generación, ni de las Niñas de la Guerra. Hoy, estas mujeres, tras la incorporación de España a la Unión Europea y  la promulgación del Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior, son consideradas, de pleno derecho, ciudadanas españolas, a la vez que ciudadanas europeas. Asimismo, seguramente, sentirán que forman parte de este país.

No obstante,  un segundo objetivo es también invitar a la reflexión sobre los procesos migratorios femeninos actuales, que tienen nuestro país y otros de Europa como destino. Por ello, seleccionamos el trabajo de Eulalia Valldosera, que presenta estas nuevas migraciones, que siguen reflejando elementos comunes a los procesos migratorios femeninos previos.
Hoy nadie cuestiona y  es evidente el peso de las mujeres en la inmigración económica procedente de Europa del Este, de África o de América del Sur. Su papel  es decisivo en la construcción de las redes migratorias, como portadoras de información sobre los países de acogida, sobre las posibilidades profesionales, las dificultades administrativas,  de vivienda, los riesgos, sobre las condiciones salariales o sobre el nivel de vida. Asimismo, las mujeres envían a sus países de origen dinero e información, que a través de las redes familiares formales o informales, determinarán los flujos migratorios sucesivos. Este protagonismo femenino está hoy, insistimos, reconocido, pero no siempre se concedió la misma importancia al papel  de las mujeres en los movimientos  migratorios. Así es, en el pasado reciente e incluso actualmente, la sociedad española  proyecta una mirada sobre el arquetipo del emigrado económico de la segunda mitad del siglo XX como el de un hombre joven, sano y en edad de trabajar, que se trasladaba desde España a Europa en busca de horizontes más prósperos, mientras que las mujeres se quedaban en el país de origen. 

A lo sumo, se piensa que las mujeres emigraban en procesos de reagrupamiento familiar y que, por tanto, desempeñaban un papel secundario. Pero esta idea responde a una imagen estereotipada  que no refleja la realidad en toda su complejidad y que se ha construido desde los valores de la masculinidad.  Es cierto que numerosas mujeres se reunieron con sus esposos o parejas a posteriori en el país de acogida, pero también las hubo que emigraron como pioneras. La emigración se presenta, en el último caso, como una decisión rompedora, revolucionaria, en el contexto social en el que se producía1. Así es pues abría las puertas a la emancipación económica y social femenina, lo que explica que el gobierno español pusiera trabas a la emigración femenina, mientras que fomentaba la masculina. En ambos casos, como pioneras,  si llegaron en procesos de reagrupamiento familiar o incluso cuando se quedaron en España, el papel de las mujeres, lejos del carácter subsidiario que se les atribuye, fue esencial, pues las migraciones no eran el resultado de estrategias individuales sino que tenían una carácter colectivo o grupal, de modo que respondían a un esquema de reparto de tareas entre los que emigraban, los hombres, y los que se quedaba, a menudo las mujeres.  Es decir, las que se quedaban formaban parte de la estrategia familiar y hacían posible la emigración masculina. La marcha de los esposos les hizo asumir, en la España de entonces, roles concebidos como masculinos, y por tanto, un protagonismo social impensable en otras circunstancias.      
    
A modo de conclusión, y desde la perspectiva que me corresponde, hay que concluir que  históricamente las migraciones femeninas han sido un factor de modernización de las sociedades contemporáneas.

Las migraciones femeninas han contribuido, en las sociedades de acogida y en las de origen, a fomentar la incorporación de las mujeres al mercado laboral, sacándolas del espacio privado y del hogar. Es decir, han servido para normalizar la condición de las mujeres como asalariadas. Incluso en plena Guerra Civil, en el bando republicano, cuando los hombres estaban en el frente, el derecho al trabajo asalariado continuó concibiéndose como esencialmente masculino.

En los países de sur de Europa, es decir, en los países exportadores de mano de obra, como fue la España de la segunda mitad del siglo XX, las migraciones  permitieron  a las mujeres  escapar de la pobreza; acceder  a unas condiciones de vida más dignas;  incorporarse al mercado de trabajo en mayor medida que en España y continuar en él tras el matrimonio o la maternidad; vivir en países más respetuosos y libres desde el punto de vista de la condición femenina y de los derechos políticos, como se desprende claramente del testimonio precedente. 

Las europeas del sur que emigraron pudieron familiarizarse con los valores democráticos antes que el resto de sus compatriotas que se quedaron en España, así como conocer los valores enarbolados por el movimiento feminista.  
Las mujeres son, además, un elemento central en los procesos de integración en los países de acogida. Muy frecuentemente, frente al deseo masculino de retornar a España o a Portugal, son las mujeres las que prefieren permanecer en el país de acogida, donde se sienten cómodas y consideran que han alcanzado un estilo de vida satisfactorio, que podría verse perjudicado si se produjera la vuelta a su país de origen.

Las mujeres contribuyeron decisivamente a incrementar la calidad de vida de las colonias de emigrantes en Europa.
Se abrió a continuación un turno de palabra en el que intervinieron los asistentes al acto. 

VER BOLETIN DIGITAL DEL ACTO [DESCARGAR PDF]



Estamos en ello...











Observatorio Confederal de Afiliación
Observatorio Jurídico Sociolaboral
Observatorio Políticas de Salud
Observatorio Comunicación y Sociedad
Observatorio Modelo de Estado y Cohesión
Observatorio Mujer, Trabajo y Sociedad
Observatorio Social de la Educación

Si necesitas alguna información de la Fundación 1º de Mayo sobre algún trabajo publicado o quieres proponer alguna iniciativa o sugerencia, rellena el siguiente formulario y te contestaremos a la mayor brevedad posible.

Nombre y apellidos:

Correo electrónico remitente:


Sobre qué asunto quieres consultar:

Comentario:



Gracias por tu colaboración.

En reestructuración. Ver web anterior.
Centro de Documentación de la Emigración Española (CDEE)
En reestructuración. Ver web anterior
Publicaciones de la Fundación
Galería de la Fundación

Fundación 1º de Mayo | C/ Arenal, 11. 1ª planta. 28013 Madrid | Ver plano | Tel.: 91 3640601 - 91 3640838. Fax: 91 3641350 | Contacto: 1mayo@1mayo.ccoo.es

Red Fundaciones | Centre d'Estudis i Recerca Sindicals (CERES) | Fundación Sindical de Estudios | Fundación Sindicalismo y Cultura | Fundación Juan Muñiz Zapico | Fundación 10 de Marzo | Fundación de Estudios Sindicales. Archivo Histórico de CCOO Andalucía | Fundació d'Estudis i Iniciatives Sociolaborals (FEIS) | Fundación de Investigaciones Educativas y Sindicales (FIES) | Fundación Cultura y Estudios | Fundació Cipriano García

Usuarios Registrados
Usuario:
Clave:
 Entrar